LIBRERÍA, PUNTO DE LECTURA

LA BRISCA DE CINCO.

María Isabel Quiñones

Massimo, un matemático decepcionado de la vida, un buen día tiene un golpe de suerte y gana un billete de lotería, entonces decide dar un cambio total y abre un bar en su pueblo natal en la región de Livorno, en la costa mediterránea, el bar Lume.

Es un pueblo con una vida muy  enfocada al turismo, donde todo transcurre como en cualquier otro pueblo de estas características, hasta que un  día aparece un cadáver en un contenedor y ahí comienza todo…

Entre sus parroquianos hay cuatro jubilados, viejos cotillas (uno de ellos el propio abuelo de Massimo), que se aburren y con nada mejor que hacer se pasan el día jugando a las cartas en el bar Lume.

Como consecuencia de este aburrimiento y su condición de métome en todo, deciden ponerse a indagar para resolver el asesinato ellos por  su cuenta.

Como pasa en todos los pueblos pequeños, la gente se  sabe obra y milagros de todo el mundo y esto les da lugar a tener  una amplia red de informantes de la que no dudan echar mano en cualquier momento, y si no pueden hacerlo de una manera normal, no dudan en acudir al chantaje, la adulación, el engaño o lo que haga falta.

Se meten en todo tipo de líos interfiriendo  en la labor de la policía y en ocasiones terminan siendo detenidos y aquí entra  Massimo, que a base de tener que sacarlos de los líos en que se meten acaba también involucrado en la investigación.

No es la típica novela negra al uso, tiene tanta importancia o incluso más el comportamiento de estos cuatro» detectives» que el crimen que investigan ya que le dan al relato un estilo distinto, fresco e hilarante, que hace muy entretenida su lectura.