
ROSA BORGE
Nos sitúa en África, en los países de Burundi y Ruanda, un niño de 10 años, Gaby, hijo de madre Ruandesa, raza Hutu y padre francés, afincados en Burundi con un nivel de vida alto, nos cuenta todo tipo de aventuras: robar mangos, bañarse en el rió, juntarse con sus amigos en una furgoneta abandonada, fumar, beber, hablar de sus preocupaciones (separación de los padres, política etc.), un discurrir de la vida apacible y feliz, hasta que la guerra en ambos países se desencadena y afloran los odios, venganzas entre Hutus y Tutsis, desterrados y emigrantes obligando a Gaby, Ana, su hermana y amigos a abandonar el país y refugiarse en Francia.
Gaby después de los años, vuelve a Burundi, a su barrio, al callejón donde tantas aventuras vivió, habla con un amigo que siguió viviendo en el barrio y que le cuenta lo ocurrido desde su marcha, se da cuenta que no son más que recuerdos que la realidad es otra.
Está escrito con una belleza, sensibilidad y precisión que te transporta a ese trocito de África y te hace vivir lo que cuenta con él.


